Lo que más daña la mente y el corazón es la falta de perdón, produce profundas heridas, la mayoría de ellas emocionales. Esta falta de perdón afecta las relaciones, endurece el corazón y genera amargura.Pero Dios tiene el antídoto perfecto para esta condición: el amor; cuando se ama de verdad las ofensas se perdonan. El Señor nos ama con profundo amor, por eso somos perdonados siempre; él nos enseñó de la restauración por medio de Jesús, quien vino a la tierra a reconciliarnos con el Padre celestial, dio su vida para que pudiéramos restablecer nuestra comunión. Así mismo, el amor debe estar presente en nosotros para poder superar las diferencias que se tienen entre las personas, empezando en casa con la familia, en el trabajo con los colegas y jefes, con los amigos y amigas que hacen lo indebido. Saca de ti el espíritu vengativo, el que no apacienta sino que inquieta y le impide estar en paz.
Tres amigas con el mismo objetivo, dando un punto de vista diferente a las cosas que se te presentan día a día.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Importancia de perdonar
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